viernes, 11 de diciembre de 2009

La Escuela Moderna de Ferrer Guardia.

Francisco Ferrer Guardia (1859-1909).
La biografía de Ferrer Guardia nos traslada a una época turbulenta de la que fue protagonista como pedagogo y ciudadano. Sus inquietudes políticas lo llevan al movimiento anarquista en Barcelona, trabajando como revisor de tren y después de una formación autodidacta, se descubre como pedagogo. Sus frecuentes viajes y múltiples relaciones le proporcionan un conocimiento directo de distintas experiencias educativas.
Su propósito de librar a niños y adultos de la ignorancia y la superstición impulsa a Ferrer a la creación de lo que él denominará Escuela Moderna. Pretende formar hombres aptos para evolucionar sin cesar, capaces de renovar los medios sociales y renovarse personalmente. Apunta a la liberación del individuo frente a sí mismo y frente a la sociedad. La coeducación de los sexos responde a la necesidad de formar hombres y mujeres libres de cualquier prejuicio; mientras que la coeducación de las clases sociales permite aprender el valor y la dignidad personales. Su pensamiento pedagógico se recoge en La Escuela Moderna. Póstuma explicación y alcance de la enseñanza racionalista (1912). Publicó entre 1901 y 1909 el Boletín de la Escuela Moderna, que recogía artículos de numerosos autores españoles y extranjeros. Fue fusilado por el gobierno conservador de Antonio Maura.


Lo que caracterizó a la Escuela Moderna era el ser racionalista y científica. La educación no puede basarse en prejuicios dogmáticos, sino que debe de tomar como guía los desarrollos de la ciencia positiva. Dado que en la Escuela Moderna de Ferrer Guardia, la libertad era un valor considerado fundamental y su creador estaba dispuesto a erradicar de ella todo lo que supusiera imposición arbitraria, se suprimieron los exámenes, las calificaciones, los premios y los castigos, considerando que éstos contribuían a marcar desigualdades entre los alumnos y a fomentar un espíritu competitivo, perjudicial para el tipo de educación que se pretendía fomentar. Su educación integral incluye el pensamiento, la sexualidad y los sentimientos, así como el desarrollo de la personalidad infantil, todo ello acompañado de prácticas higienistas, de observación de la naturaleza y de libre experimentación. El antiautoritarismo ferreiano se ve reflejado en la didáctica, tanto en los contenidos como en los métodos. Desterró de su escuela todo conocimiento que no pudiese ser demostrado por el método científico. En cuanto a los métodos, Ferrer, dedicó sus esfuerzos fundamentalmente a buscar profesores adecuados a la empresa pedagógica que quería desarrollar. Por lo que respecta a la transmisión de conocimientos, el pensamiento de este educador es “no directivo”. Las sucursales de la escuela se multiplicaron por la geografía catalana y las sociedades mediterráneas españolas.

1 comentario:

  1. La experiencia pedagógica de Ferrer se relaciona con un positivismo decimonónico e ilustrado fuertemente antiteológico y, al mismo tiempo, con la corriente anarquista que participa de dicho positivismo y antiteologismo. En relación con el anarquismo en Barcelona en los años 30, encontré un documental impresionante y conmovedor en torno al cual hice una entrada en mi blog. Lo tenéis en:

    http://educayfilosofa.blogspot.com/2008/11/recuerdos-anarquistas.html

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